02
Dic
12

Las 8.733 horas de insolidaridad de Chile

Este año no le daré tan duro a la teleton ergo me gusto mucho esta nota de una persona con discapacidad física (PcD), se los dejo para crear conciencia para los otros días del año, me gusta como la ley en chile se cumple al pie de la letra:

La ley 19.284 para la “Plena Integración Social de las Personas con Discapacidad” aprobada en Chile el año 1990, señala expresamente en su artículo segundo, que LA PREVENCIÓN DE LAS DISCAPACIDADES y LA REHABILITACIÓN ES UN DEBER DEL ESTADO CHILENO Y UN DERECHO INHERENTE DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

https://i1.wp.com/ecd.elciudadano.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/2012/12/Peter-Loch.jpgCada año nos venden las 27 horas de amor como una forma de salvarnos de la “desgracia” que vivimos los protagonistas de esta “cruzada solidaria”. Que donando plata y comprando los productos que apoyan esta campaña durante las 27 incuestionables horas estaremos protegidos, como una suerte de seguro de vida en el caso de que te toque quedar discapacitado u ¡horror!, te nazca un hijo con alguna condición.

¿Qué pasa las otras 8.733 horas del año donde la Persona con Discapacidad (PcD) no cuenta con los accesos necesarios para su desplazamiento, donde no encuentra trabajo, donde la señora que va al gimnasio usa el estacionamiento reservado, y donde no hay acceso a sillas de rueda ni bastones para no videntes? Habría que poner cámaras de tv en las calles para ver la solidaridad que se da día a día en nuestra sociedad.

A propósito, estuve leyendo un artículo de revista medio cómica, medio política, que señalaba que no debe ser estatal la Teletón, dando como argumento que lo público no es eficiente y lo privado sí. A ver, pongamos pausa un momento. ¿Los acólitos del libre mercado no se dan cuenta que vivimos en un país en donde el Estado subsidiario más la iniciativa privada combinadas dejan sin rehabilitación al 93,51% de las PcD? No quieren ver que la discapacidad aumenta conforme al quintil, llegando a ser el doble en el quintil más pobre versus el que concentra a los más ricos ¿No les parecen violentas estas cifras Casen (Encuesta que mide el nivel de pobreza) ni el uso de jóvenes discapacitados con fines publicitarios? Total, la “mano invisible” del mercado hace que para algunos todo esto sea rentable y para el resto, divertido.

Si seguimos extendiendo esta lógica podríamos privatizar todos los bienes sociales, como por ejemplo las universidades (oh wait! ya lo son). Lo mismo con las Isapres, que hacen una integración vertical con las clínicas, una colusión que nadie fiscaliza. Habrá que esperar que se auto-regule el sagrado mercado; por suerte ando en silla de ruedas para esperar sentado. Así que si quieres una atención médica al nivel de “los ingleses de Latinoamérica”, tienes la “libertad” de pagar todos los meses una parte de tu sueldo, donde cada año te suben las prestaciones sin previo aviso, y si tienes la mala idea de enfermarte y te vuelves una carga para la Isapre, te echan o te suben el plan hasta que renuncies u optas por el siempre desfinanciado sistema de salud pública, donde te tratan como si te estuviesen haciendo un favor en vez de hacer efectivo un derecho ¿De qué libertad nos hablan?

Gracias don Corleone

Gracias don Corleone

Otra cosa que los expertos libres cambistas olvidan es que las PcD no vivimos sólo hasta los 24 años (edad tope para ser atendido en la Teletón) ¿Después de esta edad qué pasa? El 90% de los discapacitados en edad de trabajar no tiene empleo. Al respecto, la ministra Evelyn Matthei ¿pondrá la misma vehemencia que con el asunto del presupuesto de su Ministerio para crear instancias donde al empleador se le enseñe de las necesidades de alguien con discapacidad para poder trabajar, que hay que adaptar en una oficina, que cómo determinar si hay que poner una rampa?; acá entre usted y yo, sabemos que aunque este gobierno nos tomara un poco en cuenta, el empleador, para evitarse problemas, seguirá prefiriendo dar el trabajo a una persona “normal”, la cual no le traerá dificultades. ¿Por qué?, justamente por falta de cultura de solidaridad e integración con los que tenemos discapacidades; no obstante hay varios estudios que señalan que las PcD son más trabajadoras, tienen un menor ausentismo laboral, son más puntuales y tienen mayor productividad. Esto no resulta extraño, considerando lo valioso que es para alguien con discapacidad sentirse útil en un país donde sólo se nos toma un poco en serio a principios de diciembre.

Algo que también se extraña y hace mucha falta es la educación y no me refiero a escolaridad, donde las cifras son bastante desalentadoras. En estas 27 horas no he visto que se muestre cómo ayudar a una PcD. Si una persona no vidente desea cruzar una calle ¿alguien sabe cómo se debe guiar? ¿Cómo subir una cuneta en una silla de ruedas? Cosas tan básicas y cotidianas como éstas no son informadas en esta cadena solidaria. Otro tema impresentable y muy vergonzoso es que no haya lenguaje de señas o subtítulos para los que tienen alguna discapacidad auditiva. Espero que este año se incluya, tan difícil no es. No vivimos en sociedad por coincidencia, lo hacemos ya que necesitamos unos de los otros. Por eso apuesto a que todos podamos ayudarnos, sin obviar a un Estado que se obligue a garantizar efectivamente derechos y equipare las diferencias sociales y físicas. Es por todo esto que es impresentable que la discapacidad quede a la voluntad de las personas y no al Estado como está estipulado por ley. Las deficiencias están a la vista; no es algo en contra de la Teletón, que hace una gran labor de rehabilitación física, pero es totalmente insuficiente si queremos un país que incluya a todos los chilenos.

Por Peter Loch PcD Ex-candidato a concejal

@Waipel

http://peterloch.wordpress.com/

Bonus:

https://i1.wp.com/i1136.photobucket.com/albums/n487/puranoticia/0%201%20JULIO%20MORALES/antiteleton2.jpg

El Sr. Kreutzberger se lleva el 5% de las ganancias. Se consiguieron $25.445.520.245 osea gana $1.272.276.012 Este mito urbano es fuerte… pero porque no se transparenta?

Nacional

Una serie de manifestaciones anti Teletón se pueden encontrar en internet, desde muy elaboradas columnas de opinión hasta memes irreverentes, pasando por discusiones en Facebook.

Entre los primeros se encuentra una columna publicada en El Mostrador por el académico de la Universidad de Chile, Juan Guillermo Tejeda, quien argumenta que se trata de una campaña “cuya meta es arrimar dineros de empresas que se resisten, a través de sus lobbies y de sus políticos arrendados, a darle un trato digno a las personas que lo requieren. (…) Un juego vil, que quiere pasarle al mercado de productos y al mercado de la farándula la responsabilidad que todos como sociedad tenemos.”

TV BASURA EN CADENA

“La Teletón es un show donde los malos hacen de buenos, y donde los buenos no están en ningún sitio. Y los canales de televisión, que normalmente emiten basura diferenciada, se unen para emitir durante unos días basura en cadena. “, arremete el artista visual.

En respuesta a esa columna, se formó una discusión en Facebook, con algunas opiniones como estas:

Francisco Roco: Los mismos del directorio de la Teletón el año pasado se negaron a una reforma tributaria. La Teletón es un negocio que está garantizado por el corrupto sistema tributario chileno.

Esperanza Yiyi Uribe Ramirez: Y existe porque ellos mismos no quieren un estado partícipe. No es acaso el Sr. Délano, presidente de la fundación, también presidente de una de las Isapres con mayores utilidades?

DON FRANCISCO Y CLARO

Por su parte el abogado y miembro del directorio de El Mostrador, Federico Joannon no se quedó atrás y en una entrevista para un portal se fue con todo contra la cara de la Teletón:

“El caso paradigmático, y yo sé que es súper impopular lo que estoy diciendo, pero Don Francisco tiene una campaña, de antes de Teletón, por Claro (…) Sabemos que (es) muy ligado a Slim, dueño de Claro a nivel internacional”, sostuvo Joannon, que recalcó que “apenas se acerca la Teletón incentiva la campaña, entonces vincula su persona, que es la Teletón, con Claro y (a la vez) Claro con la Teletón en forma ineludible”.

Concluyó que lo ideal es “que ayuden calladitos y que no signifique una ventaja publicitaria para ciertas empresas”.

Y en el sur del País, también hubo voces disonantes con las 27 horas de amor. El periodista penquista Christian Leal de RBB, publica una columna titulada “¿Por qué odiamos a la Teletón?”, en la que hace notar “34 años más tarde(de la primera Teletón), me sorprendo al caminar por el paseo peatonal de Concepción y ver casi la totalidad de los letreros de la Teletón destrozados o rayados. muchos de ellos con consignas que critican a la “gran cruzada de amor (..) ¿Cómo pasamos de un evento capaz de unir a la gente aún en Dictadura -algo que ni siquiera el fútbol pudo lograr- a uno donde la opinión ciudadana parece, al menos, dividida?”

YA NO ES TABÚ

Repentinamente, criticar a la Teletón ya no era tabú. Algunas personas comenzaron a expresar sus dudas, sus sospechas y claro, también los rumores que habían oído… eso que el padre del primo del tío de un hermano le había contado a un amigo, donde se dejaba en “irrefutable evidencia” que la Teletón era en realidad un confabulación imperialista con el afán de manipularnos.

¿Por qué odiamos a la Teletón? ¿Hay fundamentos para criticarla o es simplemente seguir la moda que nos hace llevar la contraria a cualquier situación que siga la masa con apoyo de los medios?

Tras consultar a mis conocidos y reflexionar sobre ello un instante, creo que hay 6 razones por las cuales la Teletón de 2012 no es vista con los mismos ojos de aquella humilde Teletón de 1978:

1. Las audiencias han cambiado

En 1978 no había Internet ni TV cable y, con suerte, podían sintonizarse dos canales. Pero no era sólo un asunto de oferta: la gente en esos tiempos era mucho más cándida. Eran tiempos en que Rambo podía dar de baja a un batallón completo de soviéticos con una ametralladora y no sólo ser creíble, sino también heroico.

Es que en aquella época si la TV lo decía, tenía que ser verdad.

(“Algo habrán hecho” y todas esas cosas, ya saben…)

Aunque no hemos crecido mucho en inteligencia, el siglo XXI nos sorprendió más escépticos, a fuerza de desilusiones. No creemos en la iglesia, ni en los políticos, tampoco en las empresas, los medios ni menos en la policía. Si el sujeto nos sonríe y ofrece algo, es porque debe querer algo a cambio.

El concepto popular es simple: no puede haber tanta gente trabajando desinteresadamente. Algo debe haber como recompensa. Un billetito, un punto de rating, un contrato a largo plazo, una posibilidad de trabajo. No. Ya nadie hace algo a cambio de nada.

2. Los mitos y las redes sociales

Existen innumerables mitos en torno a la Teletón. Que don Francisco se queda con el 5% de las ganancias, que los artistas cobran como alucinados y que la campaña está arreglada desde el principio con las donaciones de las empresas: sólo quieren que te quedes mirando su publicidad.

Desde un principio, la Fundación Teletón ha tenido la política de no responder a estos rumores ni a las críticas, algo que tenía lógica hace 30 años, pero no en un mundo de redes sociales, donde un fulano conectado “mata” a un artista famoso e instantáneamente medio Chile está entregando el pésame.

Aunque en realidad, poco importa si el rumor difundido es verdad. Ya lo decía aquella mente privilegiada del nazismo: miente, miente… que algo queda.

3. El festival del codazo

Sería imposible imaginar una constelación de estrellas sin que unas estallen devorando a otras. Aquellos conocidos rostros sonrientes que nos hablan emocionados sobre amor y unidad, en realidad se dan patadas bajo el escenario y no dudan en empujarse -literalmente- para estar más cerca de don Francisco durante el apogeo de la jornada, en lo que por interno se le llama “el festival del codazo“.

Los egos e intereses llegan a tal punto que se pactaron cuotas de participación de animadores para todos los canales, a fin de que no se repitan hechos tan escandalosos como la aparición de una flamante Carolina de Moras en la apertura de la Teletón, espacio reservado para figuras consolidadas.

Al fin y al cabo todos somos iguales… pero unos más iguales que otros.

4. La mala imagen de las empresas

Hace 30 años, tener una empresa relativamente rentable era sinónimo de esfuerzo. Hoy, tener una empresa es sinónimo de adorar a Satán. No sin motivo, por supuesto, como bien nos han demostrado las colusiones farmacéuticas, el aprovechamiento del retail, la usura de los bancos, la contaminación de las fábricas, las mentiras de los medios, suma y sigue.

Con tal nivel de mala fama, cuesta entonces tragarnos los rostos sonrientes de los ejecutivos cuando saltan a la palestra para anunciar con voz magnánima que “En Pérez y Cia, don Francisco, no hemos querido estar ausentes de esta maravillosa obra…“, para entregar cantidades que nunca ha estado claro cuánto representan realmente de sus utilidades.

Peor aún fue la idea, hace algunos años, de proponer “tareas” al público, motivándolos a realizar la mayor cantidad de compras posible en Líder o Ripley para que estas casas hicieran un nuevo donativo a la Teletón. Lo peor es que bastaban matemáticas simples para calcular que el beneficio obtenido era mucho mayor para la empresa que para los discapacitados, algo que denunció incluso el ex Vicario de la Pastoral Social, Alfonso Baeza.

5. ¿Caridad o solidaridad con los discapacitados?

No cabe duda que Chile es un país de contrastes. Mientras su gente se contrae en muecas de empatía frente al dolor de los discapacitados y se vuelca masivamente al banco para hacer sus donativos, al día siguiente no tiene empacho en ocupar los espacios reservados en el Mall o los supermercados.

Mucho se ha cuestionado en ese sentido el rol de la Teletón. ¿Realmente contribuye a la integración de los discapacitados fuera de su rehabilitación? 34 años de insensibilidad frente a las necesidades especiales no son precisamente un testimonio de éxito.

6. Y… ¿dónde está el Estado?

Finalmente, una de las principales críticas que se hacen al evento no es por la Teletón en sí misma, sino por el insuficiente rol del Estado en asumir algo que debería ser su responsabilidad.

Aquel era el pensamiento hacia 2001 de una molesta Gladys Marin, que tras negarse a la propuesta de besarse con el entonces candidato Joaquín Lavín, se lanzó con todo en contra de los políticos que participan en la maratónica jornada.

“El problema de los discapacitados es una tarea del Estado y del Parlamento. Más que dedicarse a bailar y a hacer show, debieran dedicarse a legislar para atender a la salud de la gente”, no les mandó a decir con nadie la antecesora de Camila Vallejo.

LA GRAN MORALEJA ES “HACE RATO QUE DEBERÍAN TRANSPARENTAR Y AUDITAR SUS CUENTAS” SI EN EE.UU. SE HIZO Y SE DESCRUBRIÓ COMO MANDABAN DINERO PARA ISRAEL… ACÁ AUN NO ME EXPLICO PORQUE SIGUE SIENDO TAN CERRADA… TOTAL UN POCO DE LUZ Y AIREA NO VENDRÍA NADA DE MAL  A NADIE.

http://www.puranoticia.cl/

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